Historia

La ciudad de Cáceres fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986, ya que posee uno de los conjuntos urbanos de la Edad Media y del Renacimiento más completos del mundo. La Concatedral de Santa María, el Palacio de las Veletas (Museo Arqueológico), los Palacios de los Golfines (de Arriba y Abajo), la Casa del Sol, la Torre de Bujaco o el Arco de la Estrella son los monumentos más bellos y admirables. Asimismo, destaca por ser la sede de uno de los cuatro campus con que cuenta la Universidad de Extremadura y por su dinámica vida cultural en el conjunto de la comunidad autónoma.

La ciudad fue fundada en época del Segundo Triunvirato en 34 a. C., cuando las provincias de Hispania ya habían sido asignadas a Octaviano, con el nombre de Colonia Norba Caesarina, por el Procónsul romano Cayo Norbano Flaco, aunque, de todas formas, seguía las directrices fijadas por Julio César antes de su asesinato en 44 a. C., que incluían un amplio programa de fundación o refundación de nuevas ciudades en Italia y las provincias, particularmente las de Hispania. Como consecuencia, en su nombre oficial Norba recuerda el nomen de su fundador y consta Cesarina en honor de Julio César, inspirador de su fundación.

La Colonia pertenecía a la provincia Hispania Vlterior republicana y, desde la reordenación provincial de Hispania realizada por Augusto en 27 a. C., a la nueva provincia imperial Lusitania, siendo adscrita en un momento indeterminado entre los imperios de Augusto y de Claudio I al conventus iuridicus Emeritensis, cuya capital era la Colonia Augusta Emerita.

Plinio el Viejo (Historia Naturalis IV, 117) señala que de esta colonia dependían, al menos en época flavia, los antiguos campamentos de Castra Servilia y Castra Cecilia, viejas fundaciones de época Republicana de los siglos II y I a. C., respectivamente, ambos situados en las proximidades de la actual ciudad de Cáceres. Por su parte, Ptolomeo menciona su existencia en el siglo II.

Asimismo, en el territorium de la Colonia existían varios vici o aldeas, de los que conocemos dos por su nombre antiguo, el vicus Roudensis en el Casar de Cáceres, y el vicus Tongobricensis en Brozas.

Norba Caesarina conoció un largo periodo de prosperidad entre los siglos I y III, en la época romana altoimperial, a pesar de funcionar como ciudad satélite de Emerita Augusta, la actual Mérida, que fue fundada como centro administrativo de los nuevos territorios conquistados en la expansión de la Lusitania.

Para intentar compensar esa influencia de Emerita, fundación directa del emperador Augusto, los norbenses buscaron el patronazgo del entorno más inmediato del primer emperador, eligiendo a Lucio Cornelio Balbo, de ascendencia hispana, hijo de uno de los lugartenientes de Julio César y casado con una hija del fundador de la Colonia, y, por lo tanto, su yerno, a quien dedicaron un pedestal en un momento posterior a 19 a. C., lo que es especialmente importante, ya que esta inscripción atestigua el nombre y titulatura de la Colonia hacia 20-10 a. C.

Su período de mayor prosperidad terminó con el advenimiento de la Dinastía Severa, aunque la élite de la ciudad, al contrario de casi todas las élites urbanas de la provincia Lusitania y, en general, de Hispania, apoyó a Septimio Severo, frente a Clodio Albino, posiblemente por contraste con su rival Emerita Augusta. En el caso de Norba, el ordo decurionis local demostró su fidelidad al nuevo amo del Imperio erigiendo una estatua conmemorativa tan pronto como el año 194, conservándose el pedestal con su dedicatoria.

A mediados del siglo III, ante la general inestabilidad político-militar del mundo romano, reaprovechando materiales anteriores -sillares, inscripciones, columnas y decoraciones de edificos amortizados…-, se reconstruyó un cinturón de murallas, a semejanza de la mayoría de la ciudades de mayor importancia de Hispania y de todo el Imperio.

A lo largo del siglo IV, la vida de la ciudad fue languideciendo, con un empobrecimiento material, de manera que, después de las invasiones germanas de 409, la Colonia terminó por ser abandonada hacía mediados del siglo V, y su solar y sus ruinas no fueron reutilizados hasta después de la conquista musulmana de la Península.

Patrón de Cáceres

San Jorge patrón de Cáceres

Se celebra el 23 de abril conmemorando la reconquista de los cristianos.

Cuenta la leyenda que en siglo XII cuando Cáceres se llamaba aún Alqazires y su señor era un importante musulmán, los cristianos luchaban por devolver la ciudad al poder del soberano castellano, pero eran tiempos díficiles y llevar a cabo semejante empresa era peligroso e intrincado.

El señor de la ciudad tenía una hija de gran belleza y bondad por la que era conocida en todo el territorio musulmán que ocupaban en la península. Su padre intentó desposarla con apuestos y ricos pretendientes, sin embargo ella argumentaba motivos religiosos para no contraer matrimonio. El verdadero motivo era que ya había entregado su corazón a un capitán cristiano, pero las religiones que ambos profesaban les oligaban a mantener su amor en secreto.

A medida que pasaba el tiempo la lucha se transformaba cruenta y feroz hasta el punto de separar a los amantes fisícamente. La belleza de Alqazires se tornó triste y sus habitantes sólo pensaban en la guerra. Mientras, la bella joven recibió una llamada del capitán cristiano para encontrarse, sin embargo, este encuentro significaba la traición a su padre y a la ciudad entera.

Cuando los cristianos tomaron Cáceres, la ciudad fue arrasada por completo. En aquel momento el señor musulmán descubrió que su propia hija le había traicionado hasta el punto de traicionar también a su pueblo. Cuando la hija acudió a rendir cuentas a su padre y le confesó que le había entregado las llaves de la ciudad al capitán cristiano conmocionó tanto al padre que éste le prometió el castigo más cruel.

El final de la muchacha es aún un secreto. Según cuenta la leyenda el padre conocía los secretos de la brujería, de los que hizo uso para convertirla en gallina y pagar así por su acción. Otros afirman que la muchacha fue atada a las columnas del aljibe para que muriera ahogada.

La festividad de San Jorge, patrón de Cáceres, evolucionó hasta la actualidad. La noche del 22 de abril se escenifica en la Plaza Mayor la lucha entre moros y cristianos y la quema del dragón que simboliza el fuego que arrasó la ciudad la noche del asalto cristiano. Además, en recuerdo de la joven transformada en gallina se esconden dos huevos de oro en la ciudad monumental, ambos dotados con premios para quien los encuentre.

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